lunes, noviembre 19, 2012

lunes, febrero 02, 2009

Quiero ser un iceberg

Imagino que han escuchado una canción de KT Tunstall, una que dice “She`s waiting like an iceberg… waiting for chance… but she`s cool inside” yo quisiera que esto me ocurriera pero al revés, quisiera cambiar y ser un iceberg, helado por dentro, sin sentimientos. Este es mis problemas, los sentimientos. Normalmente, soy una persona tranquila, sin grandes sobre saltos en mi vida, tengo la capacidad de no extralimitarme, de ser centrado, pero dejando fuera el tema de las relaciones. Aquí esta mi gran problema. Cada vez que conozco a alguien que realmente me gusta, se rompe todo mi esquema. La estructura que tengo, se cae a pedazos porque la base no es tan fuerte como desearía que fuera. Me gustaría no ser tan vulnerable, me gustaría no sentir la necesidad de tener que estar en contacto con esa persona que estoy conociendo. Si tan solo pudiera controlar mas mis sentimientos y dejar de ser tan sensible. Lo malo es que no es la primera vez que me sucede, y lo peor, no será la última. Ha pasado tantas veces que me pregunto ¿hasta cuando podré aguantar?
Finalmente soy quien termina destruyendo lo que estaba comenzando. Presiono tanto por que estoy la limite del colapso, esperando que mis sentimientos sean correspondidos, que es normal que el chico, salga corriendo sin ni un deseo de volver a saber de mi. Para no variar, viene lo de siempre, “tengo que cambiar”, “la próxima vez será distinto”, “esta es la ultima vez que me relaciono con alguien”.

domingo, enero 27, 2008

Nos gusta sufrir?

Hoy, conversando con un amigo, comento que esta en medio de dos tipos, a los cuales, yo le dije que estaba apostando a perdedor. Es que es tan claro lo que podría pasarle, y me pregunto: ¿somos a veces tan ciegos o es solo que no queremos ver?
Por una parte, esta este chico, compañero de su trabajo, con quien llevó bastante tiempo flirteando hasta que una noche, se lo topo en la disco y tiempo después, como una semana, tuvieron una cita y terminaron en la cama… y como dicen por ahí, lo que fácil viene, fácil se va. Este tipo lo llama desde la playa, borracho, para contarle que le gusta otra persona, y es en ese momento en que me pregunto: ¿Por qué no dejarlo?, ¿para que hacerse daño?
El otro chico, que es mucho peor que el anterior, es un perfecto imbecil. Quedan de acuerdo en una cita, salen, pasean, beben y pareciesen divertirse de lo mejor, y cuando deciden que la noche debe continuar, aparece un amigo de él, lo invita a una fiesta, y lo deja abandonado en medio de la cita. Entonces, ¿Qué pasa? ¿Qué se necesita para abrir los ojos?
Mi amigo me comenta que les dará una segunda oportunidad y me dice que es tan difícil, y lo único que puedo hacer es decirle que definitivamente, esta apostando a algo que tarde o temprano (aunque creo que lo ultimo) saldrá mal y que el perjudicado en esto será él.
A veces pienso que nos gusta sufrir, que nos gusta ser maltratados psicológicamente y me incluso ya que debo reconocer que si, he estado en alguna situación como esta, pero con el tiempo, aprendí y aunque sueñe demasiado frió, que los hombres son desechables; si te sirve, lo usas, sino, se bota.

lunes, octubre 22, 2007

Busco algo sincero…

Mis pelotas… me enferma, me molesta la gente que escribe este tipo de cosas en paginas como Balaka o Manhunt y luego, a la primera, te buscan para tener sexo. Es tan gracioso leer a veces “quiero algo especial” y ponen una foto donde están desnudos o mas aun, de su pene!!! Por que no son sinceros de verdad y ponen “quiero sexo, harto!!! Y si eres feo, no me busques”.

miércoles, septiembre 12, 2007

El Adios, parte 2 y Final.

Había pasado un poco mas de una semana, cuando recibí un mensaje de texto, diciendo:
“Estas seguro que no quieres saber nada de mi. Es verdad? Responde x fa. Xao!”
Claro, era Sebastián. No voy a mentir, no estaba pasando por un buen momento cuando lo recibí. Estaba triste, pensando que no volvería a saber nada de él, que había sido la mejor decisión, aunque en ese momento estuviera sufriendo. Cuando lo leí, me pregunte, que parte del “no me busques más” no entendió. Al contarle a mis amigas, tuve variadas reacciones, como que aun me quiere, o que quiere algo turbio (un amante por ejemplo).
Después de pensarlo, le respondí que lo esperaba al día siguiente para conversar de frente, que así le daría una respuesta. Pero, pasó el día siguiente, y no me respondió. Me sentí humillado, cada vez peor.
El fin de semana, me fui a la playa. Necesitaba escapar, aunque no me sirvio de mucho, por que no pude dejar de pensar en lo que estaba pasando. De repente, otro mensaje de texto diciendo “sorry, no vi tu mensaje hasta ahora, mi cel esta malo. El lunes salgo a las 12 de clases, puedes?”.
Me tarde en responder, pero acepte. Le dije que lo esperaba en la estación de metro Santa Ana, la más cercana a mi departamento.
Ese dia lunes, estaba muy nervioso, ansioso, y claro, como no, esa cita, tenia un objetivo: averiguar si aun quedaba algo de lo nuestro. Al verlo, no se que paso, pero me gusto que estuviera alli. Nos saludamos y nos fuimos a mi depto. Conversamos de la vida, la familia, los amigos, la clases, y luego, el puso el tema de la respuesta a su pregunta. Yo no quería decírsela porque tenia miedo de que se fuera, deseaba retenerlo el mayor tiempo posible, pero insistió tanto, que finalmente tuve que decirle. ¿Y que fue lo que dije?, que no estaba seguro de si era eso lo que yo quería, pero era mejor asi. De esta forma sufro menos, sabiendo que no me volverá a llamar o a buscar. Por cierto, no paso nada, yo le dije que aun sentía cosas por él, pero Sebastián ya no siente nada por mi.
Bueno, cuando llego la hora de irse, me pidió que lo acompañara a la puerta, no dimos un abrazo, me dio un beso en la cara, y me dijo que me cuidara, que sea feliz y otras cosas que no recuerdo por la emoción. Me dijo que no llorara, pero le dije que no sentía ganas de hacerlo. No quería se de fuera, así que lo abrace como cuatro veces, hasta que sentí que ya no estaba cómodo, entonces, lo deje ir.
Aun sigo pensando en él y solo el tiempo dirá si tome la decisión correcta. Debo reconocer que estoy triste, demasiado, como nunca. Pero también se que esto pasara, lo malo es que no se cuando.

jueves, agosto 30, 2007

El Adios

Ayer, mientras volvía de almorzar en casa de mi familia, mi teléfono móvil sonó. Un número desconocido, conteste y… gran sorpresa. Sebastián, diciendo que estaba abajo de mi instituto, esperándome y si era posible juntarnos. Yo estaba a unas 10 estaciones del metro Santa Ana, que en ese momento, me pareció un viaje eterno. Al llegar, estaba sentado, y me ocurrió lo que siempre me pasa cuando lo veo. Me pongo nervioso, hablo mucho, sin parar y tratando de parecer indiferente, pero por dentro, era el mismo de siempre, aquel que aun lo ama. Le pedí que me acompañara a mi trabajo para recoger unas cosas que debía entregar. Todo ese tiempo, tuvimos la misma conversación trivial que hemos tenido las ultimas veces que nos hemos visto. Hablando de su familia, de la mía, nuestras clases, su polola, que ahora no estudia, si no que trabaja en una tienda, la cual, debo recordar, nunca, bajo ninguna circunstancia, ir! Luego de entregar los papeles de mi trabajo, él decidió volver a la casa de su amigo que estaba visitando, para recoger su mochila y pasar a buscar a su polola. En ese momento, saque, no se de donde, la fuerza para decirle, lo que desde hace mucho he querido decir. Lo mire a la cara y le dije que una siento cosas por él, y que conozco la historia, de que él esta en otra, que ya no siente nada por mi, así que le pedí, que no me volviera a llamar, que no me busque mas. Me miro y me dijo que me relajara, luego le dije que tampoco quería emails, entonces, puso una cara como de que de verdad, esta vez si que es en serio. Dije que así seria mejor. Lo unico que respondio fue “bueno”, nos dimos la mano, para despedirnos, y nos fuimos, en rumbos contrarios, y yo, por lo menos, sin mirar hacia atrás. Allí, en la esquina de Agustinas con Amunategui, no dijimos adiós, y esta vez para siempre.

sábado, agosto 25, 2007

Cuatro meses


Ese es el tiempo que lleva Sebastián con tu polola, cuatro meses. Hoy, mientras observaba su fotolog, me di cuenta del tiempo que ha transcurrido. Me sentí horrible, de echo, no entre al resto de mis clases, y me fui a dar un largo paseo, sin rumbo, solo caminar. Ha sido muy doloroso todo este tiempo sin él. Lo malo es que, una amiga me dijo: “y seguirá pasando”.
Me siento cansado y enfermo, sin ganas de hacer algo. No estaba en mis planes, pero creo que me haría bien un viaje a la playa. No se si para despejarme, por que, pensándolo bien, no necesito eso, lo que necesito es darme cuenta que lo que tuve con Sebastián, esta muerto, que no va a volver a pasar, que ya no es tema.
Estoy tan triste. ¿Cuántos dias deberán pasar? ¿Por qué no puedo decir: “no me llames, nunca mas… olvídate de mi numero… de echo, olvídate de mi nombre”?
¿Por qué es tan difícil ser feliz, de verdad?